En la planificación financiera, a menudo nos obsesionamos con los costos de las soluciones: «¿Cuánto cuesta la prima de este seguro?», «¿Cuánto son los honorarios del abogado?». Son preguntas válidas, pero incompletas.
Rara vez nos detenemos a hacer la pregunta inversa, la que realmente importa: «¿Cuál es el costo de no hacer nada?»
Decidir «esperar» o «lo veré el próximo año» no es una postura neutral. Es una decisión activa de asumir riesgos con tu propio patrimonio, y suele ser la opción más cara de todas.
La ilusión de las «alternativas gratuitas»
Es natural pensar: «Si no compro un seguro, me ahorro ese dinero. Mi patrimonio es sólido, mis bienes cubrirán mis necesidades».
Sobre el papel, usar tus propios activos para cubrir contingencias (como impuestos sucesorios o deudas) parece una alternativa «gratuita» porque no pagas una prima mensual. Pero analicémoslo con lupa:
Si tu familia necesita $1,000,000 para salvar el negocio o pagar impuestos:
- Opción A (Seguro): Pagas centavos por cada dólar de cobertura. El dinero llega libre de impuestos.
- Opción B (Autoseguro/No hacer nada): Tu familia tiene que sacar ese millón de tu propio bolsillo. Pero para obtener $1,000,000 netos, quizás tengan que vender propiedades por valor de $1,400,000 (para cubrir impuestos de venta y comisiones).
La realidad: «No hacer nada» te obligó a pagar el problema con dólares que valen el 100% (o más), mientras que la planificación te permite pagarlo con dólares descontados.
El factor tiempo y salud
El costo de la inacción también tiene un componente biológico y temporal.
- Tu salud es tu activo hoy: Lo que hoy es asegurable a una tasa preferencial, mañana puede ser inasegurable debido a un diagnóstico médico inesperado. Esperar puede significar que la solución deje de estar disponible para siempre.
- El interés compuesto: En la acumulación de riqueza, el tiempo es tu mejor amigo. En la planificación de riesgos, el tiempo perdido es irrecuperable. Cuanto antes se diseñe la estrategia, menor es el esfuerzo financiero requerido para sostenerla.
La pregunta que debes responder
Te invito a un ejercicio de reflexión honesta. Si hoy no estuvieras:
- ¿Qué pasaría exactamente con tus proyectos?
- ¿Qué dejaría de pasar (educación de calidad, jubilación tranquila del cónyuge)?
Si la respuesta te genera incertidumbre, entonces el costo de no hacer nada ya es demasiado alto.
Planificar no es gastar, es comprar dinero a futuro
El seguro de vida y la planificación patrimonial no deben verse como un gasto en el balance general, sino como la compra de capital futuro a un precio reducido.
El planificador financiero tiene la responsabilidad de ayudarte a ver no solo lo que estás pagando, sino lo que estás protegiendo. No tomes decisiones en el vacío.
Analicemos juntos: ¿Qué curso de acción deja a tu familia en la mejor posición financiera neta? A veces, la decisión más inteligente es simplemente actuar antes de que sea tarde.
